Las bibliotecas en la formación de lectores y la construcción de comunidad en el caso de Colombia
Compartir con ustedes en este maravilloso e importante evento, que seguro continuará abriendo senderos relacionados con el acceso y la mediación de la literatura infantil como posibilidad para tener una sociedad lectora en este país, lo que ha sido la experiencia en Colombia sobre la formación de lectores y la construcción de comunidad desde la bibliotecas públicas, supone un reto por lo extenso del tema y las aristas que le subyacen, pero he aceptado gustosamente, porque no solo es una deferencia, sino también un homenaje a cada bibliotecario y promotor de lectura que en la montaña, la llanura, a orillas de los inmensos y cristalinos ríos, el desierto, o con la brisa cálida del Pacífico o el Atlántico, apuesta por crear un vínculo entre las personas – lectores y la palabra escrita o hablada.
Colofón: Colombia un país que se debate entre la belleza y la barbarie
Se podrían tener mejores condiciones para que más personas en Colombia, pudiesen disfrutar de una vida digna, con más equiparación de oportunidades, porque cuenta con muchas riquezas que le brinda la extensión de su territorio; la variedad de climas; la diversidad cultural derivada de comunidades indígenas, afros, campesinas, raizales; las construcciones sociales que se han dado desde organizaciones públicas, privadas y comunitarias; su ubicación geográfica, pero sobre todo su riqueza natural, por solo mencionar algunas de las cosas bellas que tenemos, pero hay otras realidades que a lo largo de la historia nos han colocado en escenarios de muerte, hambre, desamparo, no sólo porque la corrupción campea en muchos sectores, especialmente el político y el económico, sino porque pareciera que la violencia en sus múltiples expresiones, se instaló de manera macabra y en unas honduras que parecen indescifrable en muchos casos, al punto, que pensar la paz y la reconciliación, sea objeto de divisiones entre las personas y un elemento que saben aprovechar muy bien los poderosos que tienen el país de rodillas, dividido, y que continúan ejerciendo sus acciones en beneficio propio y el de sus clanes. Por algo Colombia, es catalogado como uno de los tres países más inequitativos en el mundo, no sólo porque la riqueza se concentra en unos pocos, lo que se deriva en una alta concentración del poder, sino
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también porque las políticas y acciones del estado, junto con el sector empresarial, que en su mayoría se han alejado de tener una mirada socialmente equilibrada, lo cual genera un desbalance de país en el desarrollo territorial en cuanto a infraestructura, lo educativo, cultural, económico, empleo y acceso a la salud, entre otros.
Esta inequidad también campea en el sector bibliotecario, no sólo de las bibliotecas públicas, sino también en las escolares; la promoción y animación a la lectura, la circulación del libro, la información y el conocimiento, y en general, todas esas acciones que se deben conjugar y confluir para que los ciudadanos de un país, hagan de la práctica de leer, un estilo de vida, un acto natural, cotidiano e incluso de resistencia.
Para lograr entender mejor los enunciados que compartiré a continuación, solo unos datos básicos del país:
Colombia es un estado social de derecho organizado en forma de república unitaria con centralización política y descentralización administrativa. El presidente de la república, los gobernadores departamentales y alcaldes municipales, los congresistas, diputados departamentales y concejales municipales son elegidos por voto popular cada cuatro años. Está dividido en 32 departamentos con su correspondiente ciudad capital y Bogotá como su distrito capital. Los departamentos están conformados por municipios (1.123 en total). Según el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas), el país tiene 48. 258. 494 habitantes, de los cuales, la población entre 0 y 14 años, representa el 22,6%. Su extensión es de 2 070. 408 km2.
Comportamiento o prácticas lectoras en Colombia:
El consumo cultural realizado por el DANE, donde se incluye el módulo de hábitos de lectura, consumo de libros y asistencia a bibliotecas, se ha venido dando desde el año 2000, siendo el último en el año 2017, donde se realiza la gran Encuesta Nacional de Lectura, la cual, por su nivel de exhaustividad, la cobertura territorial y los grupos poblacionales, ha brindado muchos elementos para justificar políticas públicas, programas y planes. Por su parte es importante resaltar que, en el año 2023, la Cámara Colombiana del Libro realizó un estudio con una amplia muestra sobre hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y compra de libros en Colombia. Aunque los datos arrojados en los últimos estudios realizados son disímiles entre sí, en el país se evidencian algunos cambios favorables en cuanto al número promedio de libros leídos en un año, el uso de las bibliotecas públicas y la compra de libros. Según estos datos y haciendo un ponderado, en el país se leen 2,9 libros al año.
Las bibliotecas públicas en Colombia en la formación de lectores y la construcción de comunidad: un entramado por comprender
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Antes de adentrarme en el tema central de mi participación en este evento, permítanme brindar un panorama general de la composición de las bibliotecas públicas en Colombia, que resulta suigéneris, si se compara con lo que ocurre en otros países latinoamericanos y que deriva además en grandes diferencias entre la concepción, o corpus teórico, y el hacer, en el campo de la promoción y animación a la lectura o la formación de lectores, que también hoy se empieza a instalar la denominación de mediación lectora.
Las bibliotecas públicas, se deben concebir como parte del equipamiento social que todo estado debe proveer a los ciudadanos, para garantizar su derecho de acceso a la información y el conocimiento, es decir, que opera y funciona con recursos públicos. En el caso colombiano, no todos los sistemas de bibliotecas públicas hacen parte del equipamiento cultural subvencionado por el estado, es decir, que funcionan con recursos públicos, por el contrario, se puede afirmar que el mayor desarrollo, posicionamiento y crecimiento ha estado a cargo del sector privado sin ánimo de lucro; del sector solidario como fundaciones o ONG; Banco de la República (órgano del estado colombiano de naturaleza única, con autonomía administrativa y técnica, que ejerce las funciones de banca central.) e iniciativas comunitarias. Esta característica, si bien ha hecho que Colombia tenga excelentes experiencias en la promoción de la lectura y la formación de lectores, también ha significado que existan profundas diferencias e inequidades en el territorio nacional, porque las ciudades más grandes y de mayor desarrollo como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla cuentan con sistemas fortalecidos de bibliotecas públicas que dependen del sector público y de los que a continuación haré referencia, mientras que en las ciudades intermedias o municipios, escasamente se cuenta con una biblioteca pública que depende del estado local, los cuales destinan muy pocos recursos para su funcionamiento y operación.
A manera de zoom:
Sistema de Bibliotecas públicas de las Cajas de Compensación Familiar: las Cajas de Compensación Familiar, hacen parte del sector privado sin ánimo de lucro, las cuales tienen como función principal brindar servicios sociales a los trabajadores formales como educación, bibliotecas, recreación, deporte, vivienda y préstamos entre otros, como también entregar un subsidio mensual en dinero por cada hijo menor de edad, cuando el trabajador devenga hasta dos salarios mínimos legales mensuales vigentes. Estas entidades hacen parte de la seguridad social de la clase trabajadora del país y en total cuentan con 217 bibliotecas públicas en diferentes ciudades y municipios. Los sistemas de bibliotecas más representativos son los de Comfama y Comfenalco (En el departamento de Antioquia); Colsubsidios, CAFAM y Compensar (En el departamento de Cundinamarca); Comfamiliar del Atlántico (En el departamento del Atlántico); Comfenalco Cartagena (En el departamento de Bolívar); Comfamiliar Risaralda (En el departamento de Risaralda) y Comfandi (En del departamento del Valle del Cauca).
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Área Cultural y de Bibliotecas del Banco de la República: su red nacional está conformada por 22 bibliotecas y es liderada por la Biblioteca Luis Ángel Arango, la cual se constituye como la mayor biblioteca pública del país y que se encuentra ubicada en la ciudad de Bogotá. Se destaca que esta red de bibliotecas cuenta con sedes en ciudades fronterizas que se enfrentan a las problemáticas y retos que subyacen en los procesos migratorios y ciudades intermedias y pequeñas con poca o nula oferta de biblioteca pública, desde el sector oficial.
Otras iniciativas (Organizaciones independientes y sin ánimo de lucro – ONG-, fundaciones y comunidades): En diferentes territorios, el servicio de biblioteca pública es ofertado por ONG, fundaciones o grupos organizados de la comunidad, como respuesta a una necesidad no atendida por el estado. Estas iniciativas que nacen y se fortalecen desde la auto gestión, no siempre logran subsistir en el tiempo o pueden brindar los servicios y programas básicos de una biblioteca pública, pero se tiene grandes e importantes experiencias como la de La Fundación Ratón de Bibliotecas, Fundación Secretos para Contar y la Red de Bibliotecas Populares – REBIPOA- en la ciudad de Medellín y la Corporación Cultural Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero en la ciudad de Cúcuta, la cual tiene biblioteca pública y coordina la red de bibliotecas públicas de los municipios del departamento de Norte de Santander.
Los sistemas de bibliotecas públicas que pertenecen a las anteriores entidades, en general cuentan con una estructura administrativa y recursos, que les permite ofertar un portafolio amplio de servicios y programas; atender una gran variedad de públicos, tanto dentro como fuera de sus instalaciones. Cuentan con procesos consolidados de desarrollo de colecciones; dotación de tecnología; amplios horarios de atención; espacios cómodos, confortables y adecuados a los servicios y públicos; y en su planta de cargos, cuentan con el promotor de lectura o mediador LEO. Se destaca la relevancia y el posicionamiento que tiene el servicio de promoción y animación a la lectura, para diferentes públicos, especialmente los programas dirigidos a la primera infancia y la infancia, y la formación a diferentes actores como educadores, bibliotecarios y padres de familia.
En el sector público, se destacan los sistemas de bibliotecas BibloRed de Bogotá, conformado por 150 espacios de lectura; 12 Bibloestaciones en el sistema masivo de transporte Transmilenio, un Biblomóvil, 2 bibliotecas itinerante, 4 Salas de Lectura, 2 Bibliotecas de la Confianza y la Biblioteca Digital de Bogotá; además cuenta con grandes infraestructuras, amplias y variadas colecciones en las 32 Bibliotecas de la Red. BibloRed trabaja de manera conjunta con las ciento sesenta y tres bibliotecas comunitarias ubicadas principalmente en zonas vulnerables de la ciudad y la ruralidad.
El Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, está conformado por 26 bibliotecas y la emblemática Biblioteca Pública Piloto, fundada en 1952 mediante un convenio celebrado entre la Unesco y el gobierno colombiano, la cual tiene su sede central y cuatro bibliotecas filiales.
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La Red de Bibliotecas Públicas Comunitarias de Cali por su parte, está conformada por 61 bibliotecas, de las cuales unas son temáticas, otras son centros culturales, centrales didácticas o de proximidad.
También en el portafolio de servicios de estas redes o sistemas de bibliotecas, se encuentra una amplia oferta de programas LEO, para distintos grupos poblacionales, tanto dentro como fuera de sus instalaciones, pero tienen un énfasis importante en actividades orientadas a la primera infancia y la infancia. Sobresale la existencia de salas infantiles e incluso espacios de lectura para la primera infancia como las bebetecas, con una colección importante de literatura infantil, mobiliario, ambientación y decoración adecuada. Cuentan con promotor de lectura o auxiliares de biblioteca dedicados a la atención exclusiva de estos públicos.
Red Nacional de Bibliotecas Públicas – RNBP-: La RNBP hace parte de la Biblioteca Nacional de Colombia, que a su vez está adscrita al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Está conformada por 1.563 bibliotecas entre públicas, indígenas y afros principalmente, ubicadas en todo el territorio nacional. La Red tiene entre sus principales objetivos, el fomento de la lectura y la escritura a través del trabajo colaborativo con los bibliotecarios del país, como también, velar por el cumplimiento de la ley 1379 de 2010 (Ley de Bibliotecas Públicas), por parte de las administraciones locales o municipales, para lo cual cuenta con una serie de programas y acciones orientadas a la formación y acompañamiento al personal bibliotecario, mandatarios y comunidad; entrega de dotación de materiales de lectura y tecnología; recursos monetarios mediante el Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de las de las Culturas, las Artes y los Saberes, entre otros, mediante los cuáles no solo se han ayudado a fortalecer las bibliotecas, sino que también han posibilitado que diferentes actores del sector LEO presenten sus propuestas para desarrollar con diferentes grupos comunitarios, en favor de la formación de lectores.
Las bibliotecas públicas de los municipios que conforman la RNBP, mediante la ley 1379 de 2010 cuentan con un piso jurídico que no se tenía, mediante el cual, se reafirma que todos los municipios del país deben tener por lo menos una biblioteca pública, y destinar recursos públicos para su funcionamiento y operación. De igual manera se establecen las responsabilidades para los departamentos y la nación, representada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. La ley reafirma la conformación y consolidación de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, como ente público para agrupar las bibliotecas públicas de los municipios.
En general, las 1.563 bibliotecas públicas de los municipios del país, no están en la agenda política de los mandatarios, por tanto, poco o nada figuran en los planes de desarrollo local que se formulan cada cuatro años, tras la elección por voto popular de los alcaldes y gobernadores, y que sería uno de los principales mecanismos para la asignación y ejecución de recursos para su funcionamiento y operación. Ahora bien, es importante aclarar que las
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redes de bibliotecas de Cali, Medellín y Bogotá, las cuales acabo de mencionar, también hacen parte de la RNBP y se constituyen en una excepción importante, junto con otras bibliotecas públicas de ciudades grandes como Barranquilla o intermedias como Manizales, Pereira, Cúcuta, Santa Marta, Tunja, Villavicencio.
La mayoría de las bibliotecas públicas municipales, cuentan con bibliotecarios sin formación en el área, contratados por prestación de servicios por unos meses en el año, sin garantías laborales y que rotan de manera permanente, lo que rompe con cualquier proceso iniciado, en la mayoría de los casos, con el acompañamiento de la RNBP. Sus colecciones poco o nada se desarrollan de acuerdo a las necesidades, características o expectativas de la comunidad, la poca actualización es gracias a las dotaciones de libros que realiza cada año la RNBP y desde algunas redes departamentales de bibliotecas pública. A pesar de que, en los tiempos actuales, contar con conexión a Internet y computadores, es un recurso básico para que toda biblioteca pública garantice y amplíe las opciones de acceso a la lectura, la información y el conocimiento, un número importante de éstas no cuentan con dichos recursos. Las infraestructuras adolecen de mantenimiento lo que genera que muchas presenten deterioro o no cumplan con estándares mínimos para la prestación de los servicios bibliotecarios. El portafolio de servicios es limitado, básicamente se presta la consulta en sala, referencia, préstamo para la casa y el servicio de promoción y animación a la lectura, el cual se brinda especialmente para la población infantil, lo que está bien, pero otros grupos de la comunidad también tienen derecho a contar con dicha oferta, a lo que se suma la falta de continuidad de los procesos en el tiempo. Los programas y actividades de lectura se realizan bajo la idea del didactismo o que leer, debe estar acompañado de actividades complementarias como pintar, dibujar, realizar manualidades, situación que se agrava porque son muy pocos los casos en que se registran actividades de escritura. Pocas las bibliotecas públicas son inclusivas, es decir, que cuenten con programas o actividades diseñadas para población con discapacidad o que no puedan acceder a la biblioteca como adultos mayores, personas en situación de reclusión o que viven alejadas del casco urbano del municipio.
A pesar de este panorama un tanto desesperanzador, la presencia y acompañamiento de la RNBP y algunas redes departamentales, tanto en las bibliotecas, como en el territorio, han brindado apoyo técnico para el diseño y la prestación de los servicios de ley, la línea de promoción de la lectura y formación, ha permitido que las bibliotecas públicas por lo menos permanezcan abiertas, que las administraciones locales se sensibilicen sobre el mandato legal en relación con la biblioteca pública y el papel social que ésta cumple en una comunidad; que se generen demandas de grupos organizados ante la administración local en pro de la biblioteca, gracias a la estrategia de conformación de Grupos de Amigos de las Bibliotecas GAB- y grupo de lectores voluntarios. También es necesario y justo señalar que por fortuna hay casos de bibliotecas públicas, indígenas y de comunidades afrodescendientes que son muy exitosos, porque cuentan con bibliotecarios con un gran liderazgo para movilizar
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procesos de lectura, escritura y recuperación de la memoria, que le han apostado a trabajar mancomunadamente con diferentes actores del territorio, que han sabido llegar a diversos grupos de la comunidad con una oferta de servicios y programas de manera permanente dentro y fuera de las instalaciones; cuentan con canales de comunicación y divulgación de las expresiones artísticas y culturales del territorio y que incluso han logrado que la biblioteca sea el principal referente cultural en sus municipios. De hecho, las Bibliotecas Rurales Itinerantes-BRI-, tiene como requisito para ser asignadas, que el bibliotecario se organice con la comunidad rural para presentar la postulación y cuando esta es aceptada, incluir la BRI en su servicio de extensión bibliotecaria.
En el país, también se destaca, que varios departamentos como Boyacá, Meta, Cundinamarca, Antioquia, Norte de Santander, Valle del Cauca, cuentan con una red de bibliotecas públicas y una coordinación responsable de generar acciones para el mantenimiento y cualificación de las bibliotecas de sus municipios, la formación de los bibliotecarios y promotores de lectura y la dotación de materiales de lectura. Para la RNBP, las coordinaciones departamentales son un aliado fundamental para lograr el acompañamiento y desarrollo de las bibliotecas públicas, y especialmente porque es uno de los mecanismos para trabajar desde lo nacional, departamental y local para dar cumplimiento a la política pública.
Es importante destacar que la RNBP cuenta desde el año 2019, con el Programa Nacional de Bibliotecas Rurales Itinerantes – PNBI-, con el cual se ha llegado a 660 comunidades rurales del país, hasta el cierre del año 2024. Este programa ha posibilitado que las comunidades que viven en las zonas rurales de los municipios, que son las más desatendidas y olvidadas, y donde más se evidencian las profundas inequidades del país, cuenten con procesos de auto gestión comunitaria que favorecen los procesos de lectura, escritura y oralidad, como también la recuperación y circulación de la memoria y los saberes locales y ancestrales.
Una mirada al ecosistema LEO del país
Desde hace unos años en Colombia, y considero que muy impulsado por las políticas públicas, planes, programas y proyectos de carácter privado, público, comunitario y mixto (alianzas público-privado), se ha empezado a nombrar el Ecosistema de Lectura, Escritura y Oralidad, como una sumatoria o conjunción de procesos, acciones e iniciativas adelantadas por diferentes entidades, instituciones, personas y comunidades que favorecen e impulsan la promoción de la lectura, la escritura, la oralidad; el acceso y la circulación del libro; la recuperación y difusión de la memoria; la visibilización de narradores y escritores locales que no hacen parte del gran mercado editorial, entre otros. Hablamos entonces de las ferias del libro (nacional y regionales); librerías; editoriales; eventos académicos; planes nacionales y locales LEO y de bibliotecas; concursos de escritura (que abarca los diferentes géneros narrativos) y por supuesto las unidades de información (bibliotecas públicas, escolares, especializadas y universitarias; archivos, centros de memoria histórica).
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Ferias del libro: en los últimos años en el país, se ha dado un impulso importante a la realización de ferias del libro, no sólo en las grandes ciudades como Bogotá y Medellín, sino también en ciudades intermedias o municipios, que han permitido ampliar las posibilidades a los ciudadanos de conocer y acceder a una oferta importante de la producción escrita tanto nacional como internacional; a generar espacios académicos en torno a la cadena del libro; visibilizar escritores, editoriales y librerías independientes; generar intercambio con escritores reconocidos internacionalmente; brindar formación a mediadores en torno a distintos temas sobre la lectura, la escritura y la oralidad y otros que subyacen en torno a las prácticas lectoras.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, establece que las ferias del libro en el país es una red que tiene “como objetivo principal llevar la magia de la lectura, la escritura y los procesos editoriales y de creación a cada rincón del país” y “facilitan el acceso a contenidos literarios y fomentar el amor por los libros en todas las personas”. En total se realizan 25 ferias del libro en un número igual de ciudades capital y municipios.
Librerías: Según datos de la Cámara Colombiana del Libro, por lo menos 26 de los 32 departamentos que conforman el país (el 81,25%), cuentan por lo menos con una librería, lo cual parece importante en términos de cobertura según la organización política del país, y más cuando se trata de que las personas tengan la posibilidad de conocer y adquirir libros, según sus gustos y necesidades. Sin embargo, cuando se observa que, de los 1.123 municipios del país, sólo 54 cuentan con una librería (4,9%), el panorama cambia de manera radical, sumado a que la mayor concentración de grandes cadenas de librerías; librerías medianas, pequeñas e independientes, están sólo en las cuatro principales ciudades capitales: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla. Mientras tanto, en siete ciudades capitales, que además se ubican en territorios de difícil acceso, con los mayores índices de desigualdad, pobreza y violencias múltiples, no se registran librerías, algunas son: Puerto Inírida, Leticia, Arauca, Puerto Carreño, Mitú, Mocoa y Riohacha.
En cuanto a las librerías y editoriales independientes, se resalta que cada vez tienen más presencia e impacto, dado su propósito de publicar, promover y visibilizar a autores locales o que no están en el catálogo de las grandes editoriales. De hecho, las editoriales independientes se han asociado y creado la Cámara Colombiana de la Edición Independiente, la cual tiene entre sus objetivos, “Desarrollar proyectos que amplíen el público lector en el país” y “Fomentar el papel del libro y la lectura como medio de desarrollo integral del ser humano”.
Editoriales: En cuanto a las editoriales y de manera sucinta, en el país se tiene presencia de grandes grupos como Planeta; Grupo Editorial Penguin Random House; Educar, ECOE, Siglo del Hombre, Villegas Editores, Panamericana, que, junto a la importante producción de las editoriales universitarias, y las nacionales, agregan valor en la circulación y acceso al libro.
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Según el portal de noticias de la Radio Nacional de Colombia, en el país se albergan 920 editoriales, de las cuales varias han sido premiadas internacionalmente. En cuanto a la edición y publicación de libros infantiles se destacan entre otras, por la calidad literaria y la ilustración: Tragaluz; Rey Naranjo; Monigote; Grupo Editorial Norma; Cangrejo; Babel Libros.
Desde el Ecosistema LEO, es necesario resaltar el aumento importante de escritores e ilustradores de literatura infantil, en lo cual considero ha incidido de manera importante, los procesos de promoción y animación a la lectura especialmente con la población infantil en las bibliotecas públicas; los diferentes eventos académicos relacionados con la literatura infantil que iniciaron de manera sistemática a principios de los años noventa; concursos literarios; la feria del libro de Bogotá y nuevas dinámicas del sector editorial. Destaco los siguientes escritores e ilustradores contemporáneos, pero tengan la seguridad de que son muchos más: Ivar Da Coll, Yolanda Reyes, Irene Vasco, Gloria Cecilia Díaz, Pilar Lozano, Olga Cuellar, Dipacho, Triunfo Arciniegas, Jairo Buitrago, Claudia Rueda, Amalia Low, Alekos, Amalia Satizábal, Valentina Toro y Marcela Guiral.
Logros, desaciertos, retos, debilidades y realidades de la formación de lectores en las bibliotecas públicas
En este rápido panorama, es necesario señalar que las bibliotecas públicas en Colombia en general y desde sus diferentes niveles de desarrollo, posicionamiento, posibilidades económicas o de recursos, cuentan con el servicio de promoción y animación a la lectura, compuesto por programas orientados a diferentes grupos poblaciones, tanto dentro como fuera de sus instalaciones, y que el grupo prioritario ha sido el infantil, lo cual ha redundado o incidido de manera favorable en el aumento de los niveles de lectura.
En esta amalgama de bibliotecas públicas, de lo que suma y lo que resta, que refuerza o evidencia los problemas que se tienen en términos de desigualdad en el país, se tienen logros importantes que han requerido de muchos años, esfuerzo y dedicación de diferentes actores, reflexiones, alianzas, articulación interinstitucional y permanencia en el tiempo de procesos asociados a la promoción y la animación a la lectura. Por esto, entre los logros tenemos:
El país ha contado desde el año 2010 con un Plan de Nacional de Lectura, Escritura y Bibliotecas, -Leer es mi Cuento-, el cual se ha renovado por varios períodos. Desde el inicio, El Plan “se concibió y se puso en marcha al tiempo que el Gobierno Nacional emprendía un ambicioso programa de atención a la primera infancia denominado ‘De Cero a Siempre’. Ambas políticas apuntaban a lo mismo: acometer para reducir la desigualdad, dotando a los menos favorecidos de herramientas que mejoraran sus oportunidades a lo largo de su vida. ‘Leer es mi cuento’ centró sus esfuerzos en esta población y aprovechó los desarrollos institucionales sobre la primera infancia e infancia, convirtiendo al grupo de menores de seis años en protagonistas, por primera vez, de un programa de fomento de la lectura”.
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Los Planes LEOB, han permitido que las RNBP haya sido incluida en los Planes de Desarrollo Nacional y por ende la asignación de un presupuesto en cada vigencia presidencial. Al ser planes, cuya ejecución ha dependido del Ministerio de Educación y Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, las acciones también se han desplegado a las instituciones educativas y la circulación de la literatura infantil entre comunidades urbanas, rurales, indígenas y afrodescendientes, ha sido un factor clave y vinculante en el fomento de la lectura, entre la familia, la escuela y la biblioteca pública. La formulación de planes LEOB se ha extendido a lo departamental y local (municipios), como una estrategia de expansión de la política pública.
Como lo indiqué, el país cuenta con la ley 1379 de 2010, Ley de Bibliotecas Públicas, que le ha dado un piso jurídico y legal a las bibliotecas públicas. Estableció los niveles de responsabilidad en el orden nacional, departamental y municipal y la inclusión de las bibliotecas en los planes de desarrollo local (que son la ruta de trabajo durante el mandato de un gobernador o alcalde), los lineamientos para la RNBP y los servicios básicos que se deben brindar, como el de promoción y animación a la lectura.
Los sistemas y redes de bibliotecas, tanto del sector privado sin ánimo de lucro como del sector público, han incorporado en su planta de personal, al promotor o mediador de lectura, quienes, de manera conjunta con otros funcionarios, establecen planes y proyectos articulados con otros procesos, para el desarrollo y prestación del servicio de fomento y animación a la lectura. La misma RNBP cuenta con un equipo de mediadores de lectura que brindan formación, asesoría y acompañamiento a los bibliotecarios públicos del país. Existen promotores de lectura que incluso se han especializado en trabajo con grupos poblacionales: primera infancia, personas con discapacidad, personas privadas de la libertad. Otro elemento que ha sido fundamental, es la interdisciplinariedad de los promotores de lectura, que ha enriquecido los discursos, conceptos y prácticas.
La promoción de la lectura se ha separado de la alfabetización funcional impartida en las aulas de clase, para sumergirse en la riqueza de la vida de la gente, de las comunidades, en las cuales incluso la oralidad asoma con toda su riqueza, ancestralidad y saber asistemático, rico en metáforas y, en algunos casos, inmemorial. Esta se ha convertido en una estrategia fundamental en los procesos de recuperación, registro y circulación de la memoria de saberes, el intercambio generacional mediante el debate y el refinamiento de la palabra en el encuentro con los otros y el reconocimiento desde las bibliotecas públicas, de la riqueza cultural de sus territorios, especialmente en la ruralidad. Ha permitido que la múltiples formas de la lectura sea un pretexto para establecer la conversación y la evocación de aquellas historias que se resisten a la palabra escrita.
Actores fundamentales del ecosistema LEO, como las librerías y editoriales, han empezado a incluir algunas prácticas y discursos de la promoción de la lectura que trascienden el
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elemento económico y comercial. Han visibilizado, no sólo nuevas voces, sino aquellas que en muchos casos han sido silenciadas por los cánones estéticos o estilísticos validados.
Se cuenta con esfuerzos que se hacen desde lo institucional (y fuera de este), por incluir y revitalizar las voces de mujeres, de autores y sabedores afro, indígenas, personas de la comunidad LGBTIQ+, autores con discapacidades, campesinos y víctimas del conflicto.
La promoción de la lectura ha incluido otros discursos, lenguajes y expresiones que movilizan las experiencias humanas como el cine, la pintura, la escultura, la música, el teatro, entre otros; así como de saberes que, fuera de lo literario, dotan al lector de herramientas para la construcción de sentidos como: la ciencia política, el periodismo, la filosofía, la sociología, la antropología, la historia, la psicología, la pedagogía, entre otros. Para la primera infancia y la infancia, se acude de manera permanente, de forma pensada y responsable, a los diferentes lenguajes del arte.
Entre la diversidad de formas de leer, se tienen apuestas importantes por acercar el código escrito a poblaciones diferenciales como las personas en situación de discapacidad, quienes por sus características necesitan la innovación constante para el acceso a la lectura y la escritura. Varios sistemas de bibliotecas consolidados, cuentan con programas permanentes, tecnología y recursos tiflológicos para que los niños con discapacidad sensorial o cognitiva se apropien de la cultura escrita. De todas formas, la inclusión de niños con capacidades diferentes, indígenas, afrodescendientes, inmigrantes, constituyen un desafío para la promoción y animación a la lectura, porque se requiere de colecciones que acompañen las experiencias y es poca la oferta en el sector editorial, una formación constante de los promotores de lectura y bibliotecarios, para suscitar y convocar la mayor cantidad de saberes, y condiciones logísticas y administrativas, para que las acciones sean perdurables en el tiempo y cumplan con las necesidades de estos grupos poblacionales, que siguen siendo muy marginados.
Las diferentes ferias y eventos del libro, ofertan una programación nutrida en torno a la promoción y animación a la lectura en general, pero hay un énfasis en la primera infancia y la infancia. Esta oferta consta de eventos académicos, encuentro de mediadores, charlas, lanzamiento de libros, encuentro con escritores e ilustradores y zonas especiales con actividades permanentes de animación a la lectura para el disfrute de los niños, padres de familia, docentes y público general.
La promoción y la animación de la lectura, se realiza en espacios no convencionales, lo que acerca más la biblioteca pública a aquellos personas que por alguna razón no hacen uso de ésta. Existe una oferta importante de Paraderos Paralibros Paraparques -PPP-, libros que se rotan entre las comunidades mediante cajas viajeras, mochilas viajeras, biblio burro, carretas literarias, biblio canoas, bibliotecas móviles, entre otros.
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La implementación del Programa Nacional de Bibliotecas Rurales Itinerantes por parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, ha permitido que la comunidad se organice en torno a su proyecto LEO y de memoria, y en los cuales la población infantil, es uno de los públicos objetivo. Este programa, junto con la Fundación Secretos para Contar, que inicio en el año 2004 y que nace como “un proyecto educativo que pensara, escribiera y diseñara estrategias, contenidos y talleres de capacitación que atendieran a las necesidades e intereses de los habitantes del campo y les aportaran en su desarrollo individual y colectivo”, han permitido entre otras, la formación de la familia, docentes, lideres comunitarios en torno a la promoción de la lectura, la circulación y acceso a libros de alta calidad literaria entre los niños que viven en zonas rurales y apartadas de los cascos urbanos.
La Colección Semilla es parte integral del componente de materiales de lectura y escritura del Plan LEO. Con estos libros se ha logrado que los niños, jóvenes, maestros y padres de familia tengan al alcance materiales de lectura de excelente calidad editorial y de contenidos, y se ha propendido porque la biblioteca escolar, el aula y el hogar, se conviertan en lugares de aprendizaje cercanos a la realidad e intereses de los niños y jóvenes. Esta colección compuesta por un aproximado de 270 libros (pero que aumenta cada año), de referencia, ficción e informativos, se entregan en las sedes principales de las instituciones educativas y bibliotecas públicas. Esta colección, además de enriquecer los espacios de aprendizaje, sirve como punto de partida para el desarrollo de las futuras colecciones, orientando a bibliotecarios, docentes y directivos docentes, en los criterios de selección que deben tener en cuenta con el fin de prevenir compras aleatorias, que no enriquecen los procesos de enseñanza. Esta colección está disponible digitalmente lo que facilita la circulación y el acceso.
A manera de cierre de los logros enunciados, y sin temor a equivocarme, la mayoría de las bibliotecas públicas, comunitarias, populares, independientemente del elemento conceptual, teórico o de diseño, cuentan con colección de literatura infantil y al menos con un programa de animación a la lectura para la población infantil.
En cuanto a los desaciertos y retos, que de igual forma se convierten en una manera de mirar alternativas, de generar acciones políticas y de no cesar en consolidar una sociedad con mejores comportamientos lectores, enunciaré lo siguiente:
Aunque desde procesos diferentes como los resaltados, se ha logrado elevar la circulación de materiales de lectura, existen muchos territorios desatendidos, que no cuentan con bibliotecas en la ruralidad y existe poca literatura infantil en lenguas indígenas, creole y el Ri Palengue, para generar procesos lectores e incluso de escritura en estas poblaciones.
La ley 1379 de 2010 (Ley de Bibliotecas Públicas) requiere de ajustes o de actualización, al igual que el sistema de planta de cargos de empleados públicos en el país en los diferentes
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entes territoriales, para dignificar la contratación de los bibliotecarios, promotores de lectura, auxiliares de biblioteca, pero agregando el establecimiento de perfiles más claros y pensados para estos cargos. De igual manera establecer mecanismos entre diferentes entes del orden nacional y departamental, para que las bibliotecas públicas no se conciban como un gasto público, sino como una inversión social y como un lugar de equiparación de derechos ciudadanos, para que estos espacios dejen de ser un “fortín” de puestos de los políticos de turno.
Los promotores de lectura y en general gran parte del personal bibliotecario público, adolece de formación para la lectura, la escritura y la escucha. Esta afirmación tiene dos aristas: una es externa y que depende de que la institucionalidad que les contrata a sabiendas de esta situación (también en muchos casos desconocen que hace un bibliotecario o un promotor de lectura), deben brindar elementos formativos y académicos para que hagan frente a los distintos desafíos que plantea la cultura escrita, los lectores, las comunidades y las coyunturas históricas, que en todo momento invita al personal bibliotecario, a generar conocimiento en torno al oficio y, por tanto, a leer, escribir, debatir, sistematizar y fortalecer los fundamentos prácticos que se despliegan en la animación a la lectura. Lo segundo y que sí depende del promotor de lectura y bibliotecario, es que como sujetos que dan de leer, deben conjugar, como dice Juan Camilo Tobón en unos apuntes que me compartió para esta ponencia, en primera persona el verbo leer; es decir, deben ser lectores, lo que no siempre sucede y que suscita algunas preguntas: ¿Cómo dar de leer sino leemos?, ¿cuál referente se crea para los usuarios, para los niños, desde ese bibliotecario o promotor de lectura que no ha incorporado en su vida cotidiana y laboral la lectura, sin hacer referencia a la escritura?
El mayor reto en las bibliotecas públicas municipales en la promoción y animación a la lectura con la infancia, es que dicha práctica se robustezca con sentidos, con la reflexión, que obedezcan más a procesos y menos desde el activismo, el facilismo y el “show” de las actividades. He tenido la oportunidad de leer en los planes de desarrollo local de municipios y departamentos, que la biblioteca figura en éstos, solo desde un número de actividades de lectura y concursos de cuento y poesía a realizar con niños, en los cuatro años de mandato.
El país está en mora de realizar un diagnóstico de la promoción de la lectura e impulsar la investigación en la academia, las instituciones que hacen parte del ecosistema LEO y por supuesto, en las bibliotecas públicas. De este reto se deriva la necesidad de que la escritura también sea un ejercicio permanente por parte del promotor de lectura.
Garantizar acceso a internet de alta calidad en todas las bibliotecas públicas y comunitarias, independiente a su ubicación rural o urbana, es un gran pendiente del país, y más, cuando las dotaciones de materiales de lectura son escasas, aunque es necesario que junto al acceso a este recurso se generen procesos de formación de usuarios relacionados con la alfabetización digital y alfabetización de medios.
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En algunos discursos en torno a la mediación de la lectura, las colecciones bibliográficas han pasado a un segundo plano, proponiendo a las bibliotecas, más que un lugar para el encuentro con el libro y entre lectores, como centros culturales donde los libros se tornan en elementos ornamentales, lo que conlleva al riesgo de que se conviertan en elementos que tengan poco qué decir en la formación de los ciudadanos.
Teniendo en cuenta los avances de las TIC, desde lo digital, el personal bibliotecario enfrenta varios retos: en lo laboral, debe formarse y apropiar de manera crítica de las herramientas y recursos disponibles en internet para enriquecer sus prácticas de mediación lectora, de escritura y oralidad. Además, hacer de estos recursos un material que se pone a disposición de su comunidad para ampliar sus posibilidades de acceso a la información, la lectura y el conocimiento. Entre los recursos que se han ido popularizando, incluso con miradas muy juveniles, se encuentran las recomendaciones literarias realizadas por booktubers, booktagramers y booktokers y que sumado a la experticia del mediador LEO, se pueden convertir en formatos potentes para divulgar y promocionar autores, colecciones y títulos de materiales de lectura. Otro asunto interesante que se suma a las prácticas y a las mediaciones lectoras en la biblioteca pública es el uso de la Inteligencia Artificial (IA), un asunto novedoso y un tanto desconocido para el sector bibliotecario, que avanza vertiginosamente y que tiene mucho que aportar al enriquecimiento de las diferentes acciones LEO. Acá, se abren varias reflexiones que siempre deber estar puestas desde un lente ético, político y contextual. Para lo cual tendríamos que empezar a preguntarnos ¿Cómo la IA se puede aprovechar para ampliar las posibilidades de autoformación de los mediadores LEO? ¿cómo utilizar la IA a favor de la investigación del ecosistema LEO? Y ¿Cómo generar propuesta más contextualizadas al territorio y los públicos con la ayuda de la IA? .
Colombia ha logrado concretos avances en infraestructura bibliotecaria, dotación de libros y programas de la cultura escrita con impacto social. Sin embargo, persisten desigualdades significativas: cobertura incompleta, recursos insuficientes, baja conectividad, formación escasa y hábitos lectores débiles, sobre todo en territorios apartados. La clave puede estar en realizar una lectura territorial, inclusiva y sostenible que vaya más allá de los centros urbanos y se sostenga en la comunidad.
Finalmente, en el país se están gestando acciones que seguramente marcarán hitos en la promoción y la animación de la lectura como:
Conformación de una Asociación de Promotores de Lectura, Somos Lectura, la cual tiene establecido como objetivo: “Transformar los ámbitos y las practicas LEO, que tenga la posibilidad de participar en la construcción de políticas públicas (acuerdos, ordenanzas, decretos y leyes) dando viabilidad a la Constitución Política Artículo 70. Estableciendo mediante comités interinstitucionales la veeduría para el cumplimiento de esta normativa y desarrollar los artículos sancionatorios pertinentes para blindar a los promotores de lectura”
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La ciudad de Medellín se está postulando para ser Capital Mundial del Libro por la UNESCO 2027, basándose en estrategias —tanto para ciudadanos como para la cadena editorial—, como el acceso a bibliotecas, talleres de lectura y aumento de cifras de visitantes y usuarios; la inversión de 4,5 millones de pesos en bibliotecas municipales en el último año; la Red de Bibliotecas Públicas registra entre sus usuarios infantiles más de 325.000 préstamos en el 2024.
Formulación de un nuevo Plan LEOB (Lectura, Escritura, Oralidad y Bibliotecas)- LEO la Vida, dado que el anterior tuvo vigencia hasta el año 2022. El nuevo plan que está en una fase avanzada, tiene como propósito “fomentar la lectura, la escritura y la oralidad como prácticas socioculturales para promover el acceso y la apropiación de los saberes, los conocimientos y las memorias; así como fortalecer la formación integral y el buen uso de las bibliotecas escolares y públicas”. Entre varios componentes, este plan buscará tener un enfoque territorial y poblacional diferencial, para responder a la diversidad lingüística y cultural del país. De hecho, y sin necesidad de que el plan haya sido terminado de formular, y por directrices nacionales, se cuenta con un plan específico de lectura, escritura, oralidad y bibliotecas para el Departamento del Chocó, uno de los territorios con más desigualdades sociales y económicas y altamente marcado por la violencia.
El Ministerio de la Cultura, las Arte y los Saberes, adelanta un proceso de reforma o fortalecimiento de la Ley General del Cultura que data del año 1997, que ha contemplado consultas con diferentes sectores culturales y la radicación ante al Congreso de la República, para que ésta se adecúe a las realidades actuales del país.
Espero haber logrado brindar el panorama general de las bibliotecas públicas y la promoción de la lectura en Colombia, al igual que suscitar preguntas y reflexiones, siempre tan necesarias en nuestro ejercicio. Esta síntesis, infortunadamente, deja por fuera muchas y variadas iniciativas que se tienen en el país por parte de entidades y personas, las cuales finalmente lo que pretenden es que la práctica de la lectura y la escritura sea un acto cotidiano, y que, desde esto, ante todo se generen preguntas y se busquen las respuestas más acertadas, es decir, ser un país con capacidad de ser crítico, de pensar por sí mismo y no desde el autoritarismo y las falsas verdades que se han ido instalando de manera progresiva y peligrosa.
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Referencias
Cámara Colombiana del Libro. (2023). Hábitos de lectura y compra de libros en Colombia. https://mng.mincultura.gov.co/leer-es-mi-cuento/Paginas/leer-es-mi-cuento.aspx
Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE). (2018). Censo Nacional de Población y Vivienda. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por tema/demografia-y-poblacion/censo-nacional-de-poblacion-y-vivenda-2018/cuantos somos
Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. (2025). Red de ferias del libro en Colombia. https://feriasdellibro.com/
Cámara Colombiana del Libro. (2025). Mapa de librerías en Colombia. https://librerias.camlibro.com.co/mapa?texto=Bogot%C3%A1
Radio Nacional de Colombia. (2025). Crecimiento de la industria editorial en Colombia. https://www.radionacional.co/cultura/literatura/crecimiento-de-la-industria-editorial-en colombia
Fundación Secretos para Contar. (2025). Nuestra historia.
Biblioteca Nacional de Colombia. (2025). Bibliotecas en red.
Colombia Lectora. (2025). Nuevo Plan Nacional de Lectura ‘LEO la vida’. https://www.colombialectora.com/2025/01/04/nuevo-plan-nacional-de-lectura-leo-la vida/
Banco de la República. (2025). Red de bibliotecas.
Superintendencia del Subsidio Familiar. (2025). Directorio de cajas de compensación. https://www.ssf.gov.co/web/guest/directorio2
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