“Cuando yo llegué, todo era Darío, Rubén Darío… Pero no había cuentos.”
Así recuerda María López Vigil sus primeros años en Nicaragua. Y quizá en esa frase está resumido uno de los aportes culturales más importantes de su vida. Haber ayudado a crear una literatura infantil nicaragüense y centroamericana cuando todavía casi no existía.
En Libros para Niños hemos acompañado de cerca ese camino. María ha publicado toda su obra infantil con nuestro Fondo Editorial, y durante años hemos visto cómo sus historias han ayudado a formar lectores, a recuperar tradiciones y a acercar a niñas y niños a una literatura donde pueden reconocerse en su propia manera de hablar, de imaginar y de vivir el mundo.
“Siempre leí cuentos en Cuba. Yo nací en Cuba, una isla. Y siempre leí cuentos.” María salió de Cuba en 1961, cuando tenía 17 años. Vivió en España durante varios años como religiosa teresiana y allí también escribió cuentos. Más tarde llegó a Nicaragua, en 1981, en medio de una revolución donde —como ella misma ha dicho— “había todo por hacer.”
En esa época María hizo una observación que probablemente nadie había hecho antes, y es que las historias que llegaban para niños venían de España: “Nosotros no decimos vosotros, decimos ustedes. Entonces, se notaban lejanos.” Desde esa conciencia comenzó una labor de escritora que buscaría crear historias que marcarían a generaciones de lectores centroamericanos.
Su obra abrió un camino pionero en la literatura infantil de Nicaragua. Libros como «Un güegüe me contó», «Los dientes de Joaquín», «Cinco noches arrechas», “Dennis Martínez, el chavalo relámpago”, “La guía del pipián”, “Baile del Tun” y “La lechera y el carbonero” forman parte ya de la memoria lectora de muchas niñas y niños de la región.
Uno de sus aportes más importantes ha sido acercar la tradición oral, indígena y popular a la infancia. Su adaptación de «Historia del muy bandido, igualado, rebelde, astuto, pícaro y siempre bailador Güegüense» convirtió una de las obras fundamentales del teatro nicaragüense en una puerta de entrada para que niñas y niños conocieran su historia cultural desde la literatura.
También destacan obras como su adaptación del «Rabinal Achí», texto maya k’iche’ considerado el más antiguo de América, y la colección Nicas Somos, integrada por títulos como ¿Por qué son enemigas la tortuga y la culebra?, ¿Por qué son así los murciélagos?, El Cadejo y La Carreta Nagua. Una selección de relatos de la tradición oral mestiza, mískita y creole, que celebran la riqueza multicultural y diversa de Nicaragua y Centroamérica.
Su trabajo ha sido reconocido ampliamente. En 2009 recibió un reconocimiento del Centro Nicaragüense de Escritores por inaugurar el género de literatura infantil en Nicaragua. En 2012 recibió la Legión de Honor de Francia en grado de Caballero. Y en 2019 obtuvo el Premio Cervantes Chico en mención especial a la escritora iberoamericana.
El pasado 7 de mayo, en un encuentro con estudiantes universitarios en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, España, la escritora y Premio Cervantes Chico, volvió a recordar el lugar desde donde habla y escribe: “Vengo de un lugar de las Américas de cuyo nombre sí quiero acordarme”, dijo, refiriéndose a Nicaragua, país donde vivió durante cuarenta años y del que tuvo que salir al exilio en 2021.
Hoy, desde Libros para Niños, queremos reconocer no solo a una autora fundamental de nuestro catálogo, sino a una figura cultural imprescindible para entender cómo comenzó a construirse la literatura infantil en Nicaragua y Centroamérica.
Los invitamos a ver la ponencia completa de María López Vigil en el marco del Festival Internacional de Poesía de Granada, España, uno de los encuentros literarios y poéticos más importantes del mundo hispano.
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