Esta es su segunda nominación consecutiva a este prestigioso reconocimiento internacional de literatura infantil y juvenil. A lo largo de su trayectoria, la escritora ha desempeñado un papel pionero en el desarrollo de la literatura infantil nicaragüense y en la difusión de las tradiciones y la riqueza cultural de Centroamérica.
La literatura infantil de Centroamérica vuelve a tener presencia en uno de los escenarios internacionales más importantes del sector. La escritora María López Vigil ha sido nominada al Premio Memorial Astrid Lindgren (ALMA) 2027, un reconocimiento impulsado por el Gobierno de Suecia que distingue a autores, ilustradores, narradores y promotores de lectura por su contribución a la literatura infantil y juvenil.
Esta es la tercera nominación consecutiva de López Vigil, quien también figuró en las listas de 2025 y 2026. En la lista oficial de 2027 aparece en la categoría de autora, identificada con Nicaragua. Su nominación pone en circulación internacional el nombre de un país y de una tradición literaria que ella contribuyó a desarrollar, con historias que acercan a la niñez a sus propias palabras, memorias y raíces culturales.
El ALMA anunció para su edición de 2027 un total de 277 candidatos procedentes de 80 países y regiones. La persona u organización ganadora se dará a conocer el 6 de abril de 2027.
Una autora que abrió camino en Nicaragua
«Cuando yo llegué, todo era Darío, Rubén Darío… Pero no había cuentos». Con estas palabras que dio en una ponencia desde el Festival de Poesía de Granada este año, María López Vigil recuerda el panorama que encontró al llegar a Nicaragua en 1981. Su trabajo como escritora infantil nació, en parte, de la necesidad de crear historias cercanas a la infancia del país, que reflejaran su forma de hablar, sus experiencias y su cultura.
Nacida en Cuba, López Vigil creció leyendo cuentos y también escribió durante los años que vivió en España. Al establecerse en Nicaragua, observó que muchos de los libros infantiles disponibles procedían de España y empleaban expresiones ajenas al habla cotidiana de los niños y niñas nicaragüenses. «Nosotros no decimos vosotros, decimos ustedes. Entonces, se notaban lejanos», explicó durante su ponencia.
A partir de esa observación, construyó una obra que incorporó expresiones populares, personajes, relatos tradicionales y referencias culturales propias. Su trabajo contribuyó a abrir un espacio para una literatura infantil en la que los lectores pudieran reconocerse y acercarse a su patrimonio desde los libros.
Historias que preservan la memoria cultural
Entre sus obras más representativas está Un güegüe me contó, considerada un referente de la literatura infantil nicaragüense y una de las publicaciones que contribuyeron a abrir camino al género en el país.
También destaca Historia del muy bandido, igualado, rebelde, astuto, pícaro y siempre bailador Güegüense, adaptación para la infancia de una obra fundamental del teatro nicaragüense. Con ella, López Vigil acercó a los lectores más jóvenes a una expresión del patrimonio cultural del país.
Su trabajo de recuperación y adaptación de la tradición oral incluye asimismo el Rabinal Achí, texto dramático maya k’iche’ de gran importancia histórica y cultural.
En la colección Nicas Somos, títulos como ¿Por qué son enemigas la tortuga y la culebra?, ¿Por qué son así los murciélagos?, El Cadejo y La Carreta Nagua reúnen relatos de las tradiciones orales mestiza, mískita y creole. Estas historias dan cuenta de la diversidad cultural de Nicaragua y permiten que nuevas generaciones conozcan relatos transmitidos entre comunidades y familias.
A su catálogo se suman Los dientes de Joaquín, Cinco noches arrechas, Dennis Martínez, el chavalo relámpago, La guía del pipián, Baile del Tun, La lechera y el carbonero y La balanza de don Nicolás Sandoval. En conjunto, sus libros forman parte de la memoria lectora de varias generaciones y de la historia de la literatura infantil de Nicaragua y Centroamérica.
La contribución de López Vigil ha recibido diversos reconocimientos. En 2009, el Centro Nicaragüense de Escritores distinguió su trabajo por su aporte a la literatura infantil del país. En 2012 recibió la Legión de Honor de Francia en grado de Caballero y, en 2019, obtuvo el Premio Cervantes Chico en mención especial a la escritora iberoamericana.
Una trayectoria que trasciende fronteras
Sus tres nominaciones al Premio Memorial Astrid Lindgren amplían la proyección internacional de una trayectoria vinculada a la creación literaria, la recuperación de la tradición oral y la formación de lectores. Aunque el premio no publica una justificación individual para cada candidatura, su obra permite reconocer una contribución sostenida a la literatura destinada a la infancia.
Desde Libros para Niños hemos acompañado este camino a través de nuestro Fondo Editorial, que ha publicado toda su obra infantil. Sus libros forman parte de un catálogo comprometido con el desarrollo de la literatura infantil nicaragüense y centroamericana y con la circulación de historias que reflejan la diversidad cultural de la región.
Sobre el Premio Memorial Astrid Lindgren
Creado en 2002 por el Gobierno de Suecia en memoria de la escritora Astrid Lindgren, autora de Pippi Calzaslargas, el premio reconoce a personas y organizaciones que realizan una contribución sobresaliente a la literatura infantil y juvenil y a la promoción de la lectura. Es administrado por el Consejo Sueco de las Artes y está dotado con cinco millones de coronas suecas. El nombre de la persona u organización ganadora de la edición 2027 se anunciará el 6 de abril de ese año.



