Continuamos nuestro recorrido por las voces que darán vida al Segundo Encuentro de Literatura Infantil Centro de América. En esta cuarta entrega conversamos con Katie Usher, artista visual y gestora cultural garífuna de Belice, cuyo trabajo invita a reflexionar sobre la memoria, la representación y las historias que durante mucho tiempo permanecieron fuera de los relatos oficiales. A través de estas conversaciones,seguimos acercándonos a las experiencias y perspectivas que enriquecerán el diálogo regional durante el Encuentro.
Libros para Niños: Belice es un país del que muchas veces se conoce poco dentro de Centroamérica. Está conformado por comunidades mestizas, criollas, garífunas, mayas y otros grupos con historias y tradiciones muy diversas. ¿Cómo conviven estas comunidades y cómo se ha construido la identidad cultural del país?
Katie Usher: En Belice existe una idea muy arraigada de que somos un país donde todas las comunidades conviven en armonía. Esa narrativa fue importante durante el proceso de independencia porque ayudó a construir una identidad nacional basada en la diversidad. Sin embargo, también ha dificultado reconocer que, como muchas sociedades poscoloniales, enfrentamos desigualdades, discriminación y un acceso desigual a los recursos.
Aun así, distintas comunidades han logrado abrirse camino. Los pueblos garífunas y mayas, por ejemplo, han fortalecido su presencia en la vida cultural, educativa y política del país, aunque todavía enfrentan desafíos, especialmente en el reconocimiento de sus derechos y de sus historias. La convivencia existe, pero también es importante reconocer las tensiones y los procesos que han permitido a estas comunidades ganar visibilidad.
Libros para Niños: En ese contexto, ¿cómo fue crecer siendo una niña garífuna? ¿Sentías que la historia y la cultura de tu comunidad estaban presentes en la educación y en la forma en que Belice contaba su propia historia?
Katie Usher: Diría que sí y no. En la vida pública era posible ver personas de distintos grupos étnicos ocupando espacios de liderazgo y las expresiones culturales de las diferentes comunidades formaban parte de la imagen del país. Pero en la escuela nuestra historia casi no aparecía. Cuando yo era niña, las referencias a las personas negras se limitaban prácticamente a la esclavitud durante la colonia británica, y tampoco se enseñaba la historia de los pueblos mayas o de otras comunidades desde sus propias perspectivas.
Eso ha cambiado en las últimas décadas. Hoy los estudiantes aprenden historia maya, historia africana y otros relatos que antes estaban ausentes del currículo. Creo que ese cambio responde a un esfuerzo por incorporar voces que durante mucho tiempo fueron invisibilizadas y por construir una historia de Belice más amplia e inclusiva.
Libros para Niños: Katie, ahora que conocemos un poco mejor el contexto cultural de Belice, me gustaría hablar de tu trabajo artístico. En tu obra exploras la memoria, la negritud y la representación de las mujeres afrodescendientes en la historia beliceña. ¿Cómo nació esa búsqueda y qué experiencias te llevaron a convertir esos temas en el centro de tu trabajo?
Katie Usher: Siempre quise ser artista. Desde niña me fascinaba la idea de que una misma imagen pudiera ser interpretada de maneras distintas por cada persona.
El punto de inflexión llegó en 2005, cuando me fui a estudiar a Mérida, México. Como en Belice hablamos inglés, había tenido poco contacto con muchas expresiones culturales de América Latina. Allí descubrí representaciones estereotipadas de las personas negras y también viví experiencias de racismo que me hicieron preguntarme cuál era la imagen que existía sobre nosotros en el imaginario latinoamericano.
A partir de ahí empecé a trabajar sobre lo que llamo el «negro imaginario»: esa representación construida sobre las personas negras que poco tiene que ver con nuestras vidas reales. Al mismo tiempo surgió otra pregunta que sigue acompañando mi trabajo: ¿quiénes permanecen invisibles y por qué?
Cuando regresé a Belice, esa reflexión se concentró en las mujeres negras. Descubrí que muchas habían sido fundamentales en la construcción del país y en el proceso de independencia, pero casi nunca aparecían en los relatos oficiales. Entendí que mi trabajo podía contribuir a recuperar esas memorias y cuestionar las formas en que la historia ha sido contada. No se trata solo de Belice o de México; son mecanismos de invisibilización que se repiten en distintos lugares.
Fue también en Mérida donde descubrí el performance. Mi primera acción consistió en imprimir frases racistas que escuchaba con frecuencia en camisetas y recorrer con ellas la plaza central de la ciudad. Si mi cuerpo ya atraía miradas por ser una mujer negra en ese espacio, decidí convertir esa mirada en parte de la obra y confrontar al público con un lenguaje que muchas veces repetía sin cuestionarlo.
Libros para Niños: El performance ocupa un lugar central en tu trabajo. ¿Qué encuentras en este lenguaje artístico que no te ofrecen otras disciplinas? ¿Qué posibilidades tiene para hacer visibles determinadas historias y cuestionar ciertas narrativas?
Katie Usher: Lo que tiene el performance es que el cuerpo del artista está presente. No hay intermediarios: la obra ocurre en ese lugar y en ese momento. Esa presencia lo convierte en un medio especialmente potente para generar diálogo e interpelar al público.
Para mí, el performance está profundamente ligado al contexto. Me interesa intervenir espacios que tienen una carga histórica y simbólica. Por ejemplo, realicé una acción frente a instituciones vinculadas a la Fundación Tate para señalar la relación entre su origen y las estructuras coloniales y esclavistas que financiaron parte de esa riqueza. Mi interés no es solo representar una idea, sino situar el cuerpo en esos lugares para abrir preguntas sobre historias que muchas veces permanecen ocultas o se intentan desvincular del presente.
Libros para Niños: Después de recorrer ese camino, ¿cómo definirías tu práctica artística? ¿Qué buscas provocar o compartir con quienes se encuentran con tu obra?
Katie Usher: Me definiría como una artista que quiere aprender y enseñar al mismo tiempo. Esa es la función que encuentro en mi trabajo. Cada proyecto es una oportunidad para investigar, cuestionar lo que creemos saber y compartir ese aprendizaje con otras personas.
Creo que el arte tiene un enorme potencial como herramienta educativa. Puede abrir conversaciones, despertar curiosidad y ofrecer nuevas formas de mirar la historia, la memoria y las personas que durante mucho tiempo han permanecido fuera de los relatos oficiales.
Libros para Niños: Muchas de las ideas sobre la raza, la identidad o el género comienzan a construirse desde la infancia. ¿Has pensado en cómo llevar estas reflexiones a las niñas y los niños? ¿Te interesa desarrollar proyectos dirigidos a las infancias?
Katie Usher: Es algo en lo que he pensado mucho, especialmente a raíz de la invitación al Encuentro. Aunque he trabajado con niñas y niños enseñando arte, yoga y otras actividades, mi producción artística no ha estado dirigida específicamente a las infancias. Sin embargo, es un camino que me interesa explorar.
Creo que muchas de las ideas que tenemos sobre la raza, la identidad, el género o el nacionalismo comienzan a formarse desde la niñez. Por eso me parece tan importante crear libros y proyectos artísticos para ese público. Con los adultos, muchas veces las ideas están profundamente arraigadas; en cambio, las niñas y los niños tienen una enorme capacidad para cuestionarlas y construir otras formas de entender el mundo.
Cuando señalo a un adulto que una expresión puede ser racista, la respuesta suele ser: «Siempre la hemos dicho y nadie se había quejado.» Con los niños existe una mayor disposición a preguntarse por qué ciertas palabras o ideas pueden lastimar. Por eso creo que ahí existe una gran oportunidad para generar cambios.
Libros para Niños: En ese sentido, cuando hoy vemos avances hacia sociedades más diversas e inclusivas, pero también el resurgimiento de discursos excluyentes, ¿qué papel puede desempeñar el arte?
Katie Usher: Creo que cada avance en el reconocimiento de los derechos de comunidades históricamente marginadas suele venir acompañado de reacciones que intentan desacreditarlo. Frente a eso, el arte tiene la capacidad de cuestionar esos discursos, abrir conversaciones y ofrecer otras maneras de mirar la realidad.
También nos recuerda que estas luchas no son nuevas. Muchos de los derechos que hoy defendemos fueron conquistados por generaciones anteriores. Por eso es tan importante conocer la historia y mantener viva la memoria: nos ayuda a reconocer cuándo ciertos discursos excluyentes regresan con otros nombres.
Me preocupa especialmente cuando el nacionalismo comienza a definir quién pertenece y quién no, quién merece derechos y quién queda fuera. El arte puede recordarnos que una sociedad está formada por muchas historias, identidades y formas de vivir, y que todas merecen ser reconocidas.
Libros para Niños: Durante el Segundo Encuentro de Literatura Infantil Centro de América participarás en el espacio Proyectos emblemáticos de la región, donde presentarás el trabajo de Imagination Factory. ¿Qué es este proyecto, cuál ha sido tu papel dentro de él y qué esperas compartir durante el Encuentro?
Katie Usher: Imagination Factory nació como una galería dedicada a promover el arte beliceño, pero con el tiempo comenzó también a publicar libros. Su director siempre ha creído que, si queremos transformar una sociedad, debemos empezar por las escuelas. Por eso muchas de nuestras publicaciones buscan acercar la historia, la cultura y el patrimonio de Belice a niñas, niños y jóvenes mediante un lenguaje claro y accesible.
Yo colaboro en distintos proyectos editoriales y culturales, y gracias a ese trabajo he podido acercarme a escritores, artistas e investigadores que comparten ese mismo propósito.
Personalmente, esos libros fueron muy importantes porque me permitieron conocer aspectos de la historia de Belice que no aprendí durante mi infancia. Creo que esa experiencia demuestra que la edición, el arte y la literatura pueden ayudar a que las nuevas generaciones construyan una relación más cercana con su identidad.
Además, esta invitación me ha hecho pensar por primera vez en escribir para niñas y niños. Me interesa especialmente abordar cómo el lenguaje cotidiano puede reproducir formas de discriminación que muchas veces pasan inadvertidas. Creo que sería un desafío muy valioso traducir esas reflexiones a un lenguaje pensado para las infancias.
Libros para Niños: Para terminar, ¿qué significa para ti participar en este Encuentro y qué valor tienen espacios como este para la región?
Katie Usher: Me entusiasma mucho poder compartir lo que estamos haciendo en Belice, pero también aprender de las experiencias de otros países. Cuando vivía en México me impresionaba la diversidad de libros infantiles que encontraba en las librerías, y sueño con que algún día en Belice también podamos ofrecer una producción mucho más amplia sobre nuestra historia, nuestra cultura, la ciencia y la imaginación.
Además, para mí es muy importante que Belice forme parte de este tipo de encuentros. Con frecuencia, cuando se habla de Centroamérica, nuestro país queda fuera de la conversación. Creo que eso tiene mucho que ver con nuestra historia colonial y con las fronteras que heredamos, pero precisamente por eso estos espacios son tan valiosos.
Nos permiten descubrir que compartimos muchos desafíos, conocernos más allá de las diferencias políticas o lingüísticas y construir relaciones desde la cultura. Si hoy hablamos de descolonización, ese proceso solo puede hacerse en comunidad, dialogando y reconociéndonos como parte de una misma región.
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