En el marco del Segundo Encuentro de Literatura Infantil, Centro de América, se presentó la Muestra de Editoriales de Literatura Infantil y Juvenil en Centroamérica. Esta iniciativa es el resultado de un esfuerzo colaborativo, organizado por la Asociación Gremial de Editores de Guatemala y coordinado por Libros para Niños e IBBY Guatemala, durante las Jornadas Profesionales de la XXIII Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA), del 4 al 6 de julio de 2026.
La muestra reúne 28 editoriales y entidades vinculadas con la producción de literatura infantil y juvenil en Centroamérica. El término editorial se utiliza aquí en un sentido amplio e incluye sellos editoriales, organizaciones de promoción de la lectura que desarrollan funciones editoriales y proyectos emergentes que comienzan a abrirse camino en el campo de la publicación de libros para niñas, niños y jóvenes.
La iniciativa fue elaborada con el acompañamiento editorial de la gestora cultural Hazel Hernández y del escritor e ilustrador Héctor Gamboa, ambos de Costa Rica, quienes contribuyeron a organizar y presentar una muestra que busca acercarse a la diversidad de proyectos, trayectorias y formas de producción que conviven actualmente en el ámbito de la literatura infantil y juvenil centroamericana.
UNA REGIÓN QUE NECESITA RECONOCERSE
Más allá de reunir nombres y publicaciones, la muestra parte de una necesidad que Centro de América, considera fundamental para el desarrollo de la literatura infantil en la región que conocernos y reconocernos entre países que, con frecuencia, trabajan de manera fragmentada. Sobre esta necesidad, Gloria Carrión, directora de Libros para Niños, reflexiona:
“Somos países pequeños y muchas veces desconocemos qué está ocurriendo en los países vecinos, qué iniciativas existen, quiénes están trabajando y qué se está produciendo. Esa información está fragmentada”.
Para Carrión, superar esa fragmentación es también una condición para fortalecer los vínculos entre los distintos actores del sector:
“Una de las limitaciones que enfrentamos para el desarrollo de la literatura infantil y también para la formación de lectores es vernos como parte de una misma región y reconocernos entre nosotros mismos, entre las iniciativas que existen en la región”.
Desde esta perspectiva, construir información sobre el sector editorial constituye una forma de identificar quiénes están trabajando, dónde están y qué iniciativas están contribuyendo a la producción y circulación de libros para las infancias centroamericanas.
La muestra permite observar, además, algunas de las condiciones en las que estos libros se producen y circulan. Detrás de cada proyecto editorial existen decisiones sobre contenidos, lenguas, tradiciones y públicos, pero también desafíos relacionados con los costos de impresión, almacenamiento, distribución, promoción, administración y comercialización.
En su texto de presentación, Héctor Gamboa se refiere a quienes sostienen estos proyectos como un “saludable universo de editores quijotescos que no se rinden y continúan enfrentando los enormes obstáculos que se interponen entre los niños del Centro de América y los libros que les hablarán de sus vidas, en sus diversas lenguas y desde sus múltiples tradiciones”.
Su reflexión pone de relieve una dimensión particular de la edición de literatura infantil y juvenil en la región: una labor que, además de las tareas editoriales y comerciales, contribuye en muchos casos a preservar y poner en circulación relatos, conocimientos, lenguas y tradiciones de los distintos territorios.
Una muestra, no un inventario
La publicación no pretende ofrecer un registro exhaustivo del sector editorial centroamericano. Su propósito es presentar una muestra representativa de editoriales y entidades que desarrollan funciones editoriales de manera recurrente y sostenida:
“No pretendemos que sea un catálogo exhaustivo, sino una muestra representativa”, explica Carrión. “El punto de partida fue identificar editoriales o entidades que cumplen funciones editoriales de manera recurrente y sostenida”.
Esta mirada también permite reconocer que el sector se encuentra en movimiento y que nuevas iniciativas pueden incorporarse y crecer. Por ello, la muestra no busca cerrar una fotografía definitiva, sino ofrecer un punto de partida para seguir observando y conversando sobre el desarrollo de la literatura infantil y juvenil en Centroamérica.
Una herramienta para conectar
El valor de reunir esta información también está en las posibilidades que puede abrir entre quienes forman parte del ecosistema del libro.
Autores e ilustradores pueden encontrar referencias de editoriales a las cuales acercar sus propuestas; las propias editoriales pueden identificar otros proyectos y posibles espacios de colaboración; y organizaciones, instituciones y otros actores interesados en la literatura infantil pueden contar con una primera aproximación a la producción de los distintos países.
“Lo vemos como una herramienta para propiciar el diálogo y la colaboración. Puede facilitar contactos entre los propios actores de la región”, dijo Carrión.
En ese sentido, la muestra busca contribuir a que las experiencias editoriales de cada país puedan entrar en contacto con las de sus vecinos y que la información sobre lo que se produce en Centroamérica circule más allá de sus fronteras.
Para Carrión, esta dimensión conecta directamente con el propósito del Segundo Encuentro de Literatura Infantil, Centro de América:
“Lo entendemos también como un servicio al sector y como parte del propósito que tiene el Encuentro: visibilizarnos, fomentar el diálogo y la colaboración y, al mismo tiempo, ofrecer una primera mirada sobre la realidad editorial de la literatura infantil centroamericana hacia quienes están fuera de la región”.
El valor de construir juntos
La elaboración de la muestra tuvo, además, una dimensión que trasciende el catálogo como producto final. La información fue construida con la participación de actores de los propios países, a partir de un proceso de intercambio que permitió identificar iniciativas y establecer nuevos canales de comunicación.
“No se trata de un estudio realizado por un consultor externo, sino de un esfuerzo colaborativo de los propios actores de la región para construir información desde la realidad de cada país”.
Para Carrión, ese proceso tiene un valor propio porque convierte la construcción de información en una experiencia concreta de colaboración regional:
“El proceso de hacer el catálogo en sí mismo ya se convierte en una experiencia de colaboración, en una experiencia de diálogo, en una experiencia de autogestión informativa”.
En esta perspectiva, la Muestra de Editoriales de Literatura Infantil y Juvenil en Centroamérica queda como una herramienta para conocer parte del universo editorial de la región, reconocer el trabajo que ya existe y facilitar nuevos vínculos entre quienes participan en él.
“Desde Libros para Niños tenemos la aspiración de contribuir al desarrollo de la literatura infantil centroamericana y a la construcción de plataformas de diálogo y colaboración. Creemos que cuando estos procesos se construyen desde los propios actores de la región adquieren una fortaleza particular y mayores posibilidades de sostenibilidad”.
Compartimos esta Muestra con nuestros lectores, para que puedan explorar la selección completa y conocer esta selección editorial de la región.



